Promesas de pago: cómo seguirlas para que no se caigan
Conseguir la promesa es la mitad del trabajo. La otra mitad es que el pago entre. Estas son las prácticas que hacen que una promesa se convierta en plata.
Promesa, acuerdo y convenio no son lo mismo
La promesa es el compromiso del deudor de pagar un monto en una fecha. El convenio es el documento formal del plan. Un pago a cuenta es un pago, no un acuerdo. Si el sistema los mezcla, los reportes muestran acuerdos que no existen y cuotas que nadie sigue.
Datos mínimos de cada promesa
Monto, fecha, forma de pago, cantidad de cuotas si las hay y quién la tomó. Sin monto o sin fecha no hay forma de controlar si se cumplió, y la promesa queda como una nota más.
Recordar antes, no después
Un aviso corto el día anterior o el mismo día, por el canal que usa el deudor, con el monto y cómo pagar, evita muchos incumplimientos por olvido.
Verificar el pago contra la promesa
El pago tiene que conciliarse contra la promesa y la cuenta corriente del deudor sin carga manual. Así se sabe al día qué promesas se cumplieron y cuáles no.
Actuar rápido ante un incumplimiento
Cuando el pago no entra, la promesa pasa a incumplida y el caso vuelve a la cola para un contacto inmediato. Cuanto más tiempo pasa, más difícil es retomar la conversación.
Medir el cumplimiento por negociador
Promesas cumplidas sobre promesas tomadas, por negociador y por cartera. Es el indicador que muestra quién negocia planes que el deudor puede pagar.
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